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domingo, 11 de septiembre de 2011

Camino a la jubilación...2ª parte

Ayer tuve de nuevo la sensación de tunel en el tiempo. Bueno, más bien, de tobogán del tiempo, por la sensación de ir cuesta abajo...
Paseo por Carlos III (había que ir a casa de la madre a por tuppers de comida), y me encuentro caminando casi a la misma velocidad que una venerable anciana  con muletas. Increible. Y no es que ella fuera con el pelo cardado estirado hacia atrás de la velocidad, sino que el movimiento de ambos se parecía a la mañana de un lunes de una semana de cinco días de curro sin puentes a mes vista.
Claro, la situación es difícil de aguantar por mucho tiempo (unos metros, tampoco hay que exagerar) y decido cortar por lo sano. Forzaré la maquina para dejar atrás a la competencia. Pero algo falla, y como Fernando Alonso un día bueno, empiezo a echar la culpa a los mecánicos, al coche, a la lluvia, al público, a la loseta, al tráfico en general... ¡No consigo poner baldosas de por medio!
Y no contenta con eso, la venerable decide marcarse una demostración de poderío que no había hecho desde aquella protesta de agricultores que regalaban tomates en la Plaza del Castillo y volvió a casa con un fardo de 25 kg. al hombro ("si sobra, pá embotar"). Lo consigue, y me parece que incluso sonríe.
En un momento dado (parece que ha pasado mucho, pero es dos baldosas más abajo), la heroína del Ensanche inicia un escalofriante giro a la izquierda, sin marcar interminente, ni mirar (se ha olvidado las "gafas de ver" en casa) que yo estoy precisamente allí. De nuevo viene a la cabeza el sacrosanto discurso del Fernando Alonso, y empiezo a comprender al kiliki asturiano cuando sufre al pérfido Hamilton. Debo detenerme en seco para evitar que me la ínclita me saque de mi trayectoria y termine en las jardineras redondas que puso nuestro consistorio. Oigo los huesos de mi cadera que crujen... No me explico semejante maniobra, porque la señora parece que se dirige al Bershka (ignoro lo que busca allí???), aunque al final se desvía al mucho más predecible kiosko de la Once, para comprobar un cupón.
Ahora soy yo el que quiere marcha, y decido esperarla en actitud retadora, ¡que no se diga que tuve ventaja! Cuanda arranca ella de nuevo me pilla despitado contemplando las palomas, y claro ¡con carrerilla no vale!, para cuando me doy la vuelta me ha sacado una baldosa de ventaja. Afortunadamente ella no se ceba y deja que me recupere, parándose un momento en el escaparate de Vale, moda hombre y mujer, cosa que no entiendo porque es el mismo escaparate que hace 30 años, y se lo sabe de memoria. Sólo cambian los colores, por efecto del sol en la ropa.
Cuando llego a su lado inicia una radical diagonal hacia el que parece su destino final: El Florida, donde le esperan sus compas del pintxazo, su café, hirviendo corto de café quesinonoduermo, y un croissant. Eso sí, sacarina para no engordar.
Por supuesto, me saca cuatro cuerpos y un tubular, y yo derrengado con tanta tensión competitiva, decido hacer un alto en el camino, leyendo el Diario, el de Navarra, claro, el otro es para rojeras... En este tema retorna la competición, esta vez por cojer el ejemplar, y llegó y cojo uno abierto a la vez que otro de mi edad (la que me corresponde físicamente en este momento, no la real), unos 85 tacos. Destrozamos el periódico al tirar cada uno de un lado, pero me voy satisfecho ya que me quedo con la parte importante, las esquelas, porque si no te enteras de lo que pasa, chico, y la programación de la tele, que la teleserie está muy interesante aunque no pasa nada desde hace un mes. La otra parte, que se ha llevado mi contrincante, apenas tiene interés (lo de la calabaza de 300 kg. de Murchante pasa todos los años, gramo arriba, gramo abajo, y la parte de opinión, en fin, ¡que estamos en Navarra, joder! y esto sigue siendo el cortijo...). Un periódico interesante éste, y de gran valor para esta nuestra comunidad.
Y esta es la gran aventura de ayer de Rayo McQueen-más cerca que nunca de la jubilación...!!!
Os iré contando mis avances.

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