O así me siento yo...
Continuo semi tirado todavía y descubro con pánico que empiezo a pensar y sentir como un jubileta. Y tengo varios indicios de que he comenzado a ser uno de ellos.
En primer lugar, hoy tengo la sensación de que tengo una agenda apretada, y es que además del consabido paseo de no más de una hora que me recetó el médico, hoy tengo cita con el traumatólogo. Vamos un sin vivir. El día petado...
Después de desayunar, me vuelvo a la cama a leer un rato, y acabo durmiendome (los jubilados necesitamos dormir mucho a lo largo del día...). Después de afeitarme y ducharme, Lorena me deja en Iturrama para dar un paseo por la Vuelta del Castillo (uno de los jubilódromos principales de la ciudad). Todo decidido me arranco y llegó del tirón hasta el café Vienés de la Taconera (hasta aquí sin hacer uso de los bancos para descansar un rato, todo bien, machote). Allí, café, periódico, debajo del tilo, siento todo el sufrimiento del mundo... ¡que estrés! y algún pinchazo en la pierna pata de palo que se me ha quedado.
Inicio el retorno hacia Iturrama, y aquí está la señal que ilumina mi futuro. Cruzo el semáforo de la Avenida del Ejército (con 21 segundos en el cuenta atrás) y ... no consigo pasar de la mediana... ¡me quedo tirado como una colilla en el centro. Los 2 segundos que quedaban me resultan escasos para poder llegar al otro lado. Triste. Ahora sé lo que sienten.
Siguiente aviso. Encuentro un peregrino en la Vuelta, tirado en la hierba mojada. Así, sin más, me han entrado ganas de decirle: "pero chaval, que te vas a enfriar los riñones y eso es muy jodido...". Alucino conmigo mismo.
Más. De la Vuelta a la calle Abejeras, donde he quedado con Lorena, me cuesta 22 minutos de reloj... y eso caminando a toda pastilla!!!!
Y para disipar toda duda, casi me entran ganas de participar en una bronca entre un controlador de la zona azul y un multado, por supuesto para ponerme del lado del multado.
En fin, que os dejo que tengo que ir a ver una obra de aquí al lado, que hoy echan el hormigón y eso es muy importante, que ya no hay profesionales del tajo y los jubilados tenemos que controlar esas cosas...

Jaaajaja....como te pasas cuñaoooo...
ResponderEliminarPero te entiendo te recuerdo que este año también he estado con mis facultades limitadas y la sensación que ello produce. Todo sea por comprender algo más a nuestros jubiletas y a valorar el tiempo en el que vivimos y que esta situación de "jubilación anticipada" es temporal.
Ánimo campeón!!!
Si es que ya te lo dije: ABUSASTE DE TU CUERPO!!!
ResponderEliminarEstadísticamente el baloncesto es lo peor para las rodillas (y te has tirado 10 años jugando).
El monte es lo peor para los riñones (y has subido al Monblanc). La escalada es lo peor para los tendones (y te cuelgas como un chorizo en las paredes de Etxauri). El buceo es lo peor para los pulmones (y tienes el equipo de esnorquel para dejarlo en un outlet) y lo de empujar es lo peor para la columna (y te echas una novia como Lorena).
Ahora para ti el pingpong es un deporte de riesgo.
Muchacho, eres como Larry la Langosta, el amigo de Bob Esponga, VIVES AL LIMITE!!!!
Carlos