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miércoles, 24 de agosto de 2011

Istria, sol y descanso...


Terminada la parte "montañera" del viaje, y antes de iniciar la tourné de visitas por ciudades y pueblitos italianos, nos decidimos a desviarnos un poco de la ruta Dolomitas - Venecia (apenas los separan 100 km.) y dirigirnos a Istria, la península croata situada frente a Venecia, con marcado pasado itálico. Un pequeño desvío hacia Triestre, pasar la frontera eslovena, apenas 30 km. de este último país, y llegamos a Croacia.
Una vez allí, nos alojamos en un pueblecito del interior (aunque a tan sólo 6 km. de la costa), llamado Bale, donde instalamos el campamento base para los siguientes días.
El pueblo es una cucada, en piedra con un centro realmente interesante, muy cuidado y con un ambiente que llama al relax por mucho que te resistas (que no fue el caso...). Gente simpática y dispuesta, caímos en un apartamento de "Kamene price", que tiene varios apartamentos encima del bar-restaurante-centro social que regentan, y que está invadido por un estilo jazz (de hecho ellos mismos organizan conciertos y demás...) que le da calidez al tema. El tipo que te atiende, un pintas, no es que fume cosas raras, es que es así, y en el ambiente que existe allí, no pega precisamente un tipo con corbata... Y amable y dispuesto, un rato es... aunque a su ritmo: "slowly", que es como pasa todo en este maravilloso rincón de Istria.
A distancia de las grandes aglomeraciones de las que tanto huímos (Rovigno, Pula, Porec, los grandes campings para turistas europeos que tanto se prodigan por allí...) Bale nos pareció un acierto con mayúsculas.

Desde allí nos movimos para conocer la zona (que Rovigno esté petado no quiere decir que se pueda pasar por alto). Un par de días en la península de Premantura, otro par por la costa más cercana a Bale, y las visitas a Pula, con sus restos romanos y la mencionada Rovigno, de la que es difícil sustraerse a sus encantos. Hay que estar allí en una puesta de sol, sentado en una roca sobre el mar, con las casas apretadas en la colina a tu espalda para, quizás, entenderlo. ¡Ése es un rato de los que merece la pena vivir!!!!

En la península de Premantura, parque natural situado en la punta sur de Istria.
Aclarar que si lo que se busca son playas de arena fina, largas y cómodas en cuanto a acceso, el sitio ideal no es Istria, ni casi Croacia en general, donde lo que hay es una costa de piedra, y éso, una piedra suficientemente plana es lo que hay que buscar, para disfrutar de sus aguas claras...

 Atardecer en Rovigno.
 Rovigno visto desde la pate norte.
 Callejeando por Rovigno, te encuentras con salidas al mar directamente desde las calles estrechas o desde terrazas de las casas.
 Atardecer en Rovigno en uno de los garitos que abundan, y que aprovechan cualquier centímetro de roca para dar cobijo a la clientela... ¡clientela que "sufre" la vida!!!!


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