Agarro el periódico de hoy y me encuentro con la noticia de que se está presionando a países como Brasil, India y China para que se impliquen a fondo en la economía del primer mundo para darle estabilidad, comprando deuda soberana ("soberana deuda" es lo que parece) de algunos países europeos... Alucino. Todo por aquello de que impulsando el comercio y el consumo, se benefician también en dichos países. Flipante. Sólo falta que les obliguemos a ellos, con bolsas de pobreza inmensas en cualquiera de los casos, a que directamente costeen nuestro maravilloso nivel de vida.
Otra perla: Obama aclara que vetará en el Consejo de Seguridad de la ONU el ingreso de Palestina como Estado de pleno derecho (ni recordar el tema de que la misma ONU en 1947 da por bueno el sistema de 2 estados en la antigua Palestina, incumplimiento de resoluciones por parte de Israel y demás...). Una pregunta: ¿alguién se acuerda por qué le dieron el Nobel de la Paz a Obama?
Última perla: El ex-capitán de fútbol de Osasuna, Cesar Cruchaga, pide la incapacidad permanente total porque ya no puede ejercer como futbolista (se ha retirado por edad...), mientras sigue corriendo los encierros de esta nuestra feliz Comunidad. Se la niegan, claro, y se cabrea. Me ha dado una idea, la voy a pedir yo también, que aunque hace 14 años que ya no juego a baloncesto y no llegué más que a 3ª, a lo mejor cuela. ¡Vaya país!
Va a ser que los cuatro perroflautas del 15-M a lo mejor tienen algo de razón...
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viernes, 23 de septiembre de 2011
domingo, 11 de septiembre de 2011
Camino a la jubilación...2ª parte
Ayer tuve de nuevo la sensación de tunel en el tiempo. Bueno, más bien, de tobogán del tiempo, por la sensación de ir cuesta abajo...
Paseo por Carlos III (había que ir a casa de la madre a por tuppers de comida), y me encuentro caminando casi a la misma velocidad que una venerable anciana con muletas. Increible. Y no es que ella fuera con el pelo cardado estirado hacia atrás de la velocidad, sino que el movimiento de ambos se parecía a la mañana de un lunes de una semana de cinco días de curro sin puentes a mes vista.
Claro, la situación es difícil de aguantar por mucho tiempo (unos metros, tampoco hay que exagerar) y decido cortar por lo sano. Forzaré la maquina para dejar atrás a la competencia. Pero algo falla, y como Fernando Alonso un día bueno, empiezo a echar la culpa a los mecánicos, al coche, a la lluvia, al público, a la loseta, al tráfico en general... ¡No consigo poner baldosas de por medio!
Y no contenta con eso, la venerable decide marcarse una demostración de poderío que no había hecho desde aquella protesta de agricultores que regalaban tomates en la Plaza del Castillo y volvió a casa con un fardo de 25 kg. al hombro ("si sobra, pá embotar"). Lo consigue, y me parece que incluso sonríe.
En un momento dado (parece que ha pasado mucho, pero es dos baldosas más abajo), la heroína del Ensanche inicia un escalofriante giro a la izquierda, sin marcar interminente, ni mirar (se ha olvidado las "gafas de ver" en casa) que yo estoy precisamente allí. De nuevo viene a la cabeza el sacrosanto discurso del Fernando Alonso, y empiezo a comprender al kiliki asturiano cuando sufre al pérfido Hamilton. Debo detenerme en seco para evitar que me la ínclita me saque de mi trayectoria y termine en las jardineras redondas que puso nuestro consistorio. Oigo los huesos de mi cadera que crujen... No me explico semejante maniobra, porque la señora parece que se dirige al Bershka (ignoro lo que busca allí???), aunque al final se desvía al mucho más predecible kiosko de la Once, para comprobar un cupón.
Ahora soy yo el que quiere marcha, y decido esperarla en actitud retadora, ¡que no se diga que tuve ventaja! Cuanda arranca ella de nuevo me pilla despitado contemplando las palomas, y claro ¡con carrerilla no vale!, para cuando me doy la vuelta me ha sacado una baldosa de ventaja. Afortunadamente ella no se ceba y deja que me recupere, parándose un momento en el escaparate de Vale, moda hombre y mujer, cosa que no entiendo porque es el mismo escaparate que hace 30 años, y se lo sabe de memoria. Sólo cambian los colores, por efecto del sol en la ropa.
Cuando llego a su lado inicia una radical diagonal hacia el que parece su destino final: El Florida, donde le esperan sus compas del pintxazo, su café, hirviendo corto de café quesinonoduermo, y un croissant. Eso sí, sacarina para no engordar.
Por supuesto, me saca cuatro cuerpos y un tubular, y yo derrengado con tanta tensión competitiva, decido hacer un alto en el camino, leyendo el Diario, el de Navarra, claro, el otro es para rojeras... En este tema retorna la competición, esta vez por cojer el ejemplar, y llegó y cojo uno abierto a la vez que otro de mi edad (la que me corresponde físicamente en este momento, no la real), unos 85 tacos. Destrozamos el periódico al tirar cada uno de un lado, pero me voy satisfecho ya que me quedo con la parte importante, las esquelas, porque si no te enteras de lo que pasa, chico, y la programación de la tele, que la teleserie está muy interesante aunque no pasa nada desde hace un mes. La otra parte, que se ha llevado mi contrincante, apenas tiene interés (lo de la calabaza de 300 kg. de Murchante pasa todos los años, gramo arriba, gramo abajo, y la parte de opinión, en fin, ¡que estamos en Navarra, joder! y esto sigue siendo el cortijo...). Un periódico interesante éste, y de gran valor para esta nuestra comunidad.
Y esta es la gran aventura de ayer de Rayo McQueen-más cerca que nunca de la jubilación...!!!
Os iré contando mis avances.
Paseo por Carlos III (había que ir a casa de la madre a por tuppers de comida), y me encuentro caminando casi a la misma velocidad que una venerable anciana con muletas. Increible. Y no es que ella fuera con el pelo cardado estirado hacia atrás de la velocidad, sino que el movimiento de ambos se parecía a la mañana de un lunes de una semana de cinco días de curro sin puentes a mes vista.
Claro, la situación es difícil de aguantar por mucho tiempo (unos metros, tampoco hay que exagerar) y decido cortar por lo sano. Forzaré la maquina para dejar atrás a la competencia. Pero algo falla, y como Fernando Alonso un día bueno, empiezo a echar la culpa a los mecánicos, al coche, a la lluvia, al público, a la loseta, al tráfico en general... ¡No consigo poner baldosas de por medio!
Y no contenta con eso, la venerable decide marcarse una demostración de poderío que no había hecho desde aquella protesta de agricultores que regalaban tomates en la Plaza del Castillo y volvió a casa con un fardo de 25 kg. al hombro ("si sobra, pá embotar"). Lo consigue, y me parece que incluso sonríe.
En un momento dado (parece que ha pasado mucho, pero es dos baldosas más abajo), la heroína del Ensanche inicia un escalofriante giro a la izquierda, sin marcar interminente, ni mirar (se ha olvidado las "gafas de ver" en casa) que yo estoy precisamente allí. De nuevo viene a la cabeza el sacrosanto discurso del Fernando Alonso, y empiezo a comprender al kiliki asturiano cuando sufre al pérfido Hamilton. Debo detenerme en seco para evitar que me la ínclita me saque de mi trayectoria y termine en las jardineras redondas que puso nuestro consistorio. Oigo los huesos de mi cadera que crujen... No me explico semejante maniobra, porque la señora parece que se dirige al Bershka (ignoro lo que busca allí???), aunque al final se desvía al mucho más predecible kiosko de la Once, para comprobar un cupón.
Ahora soy yo el que quiere marcha, y decido esperarla en actitud retadora, ¡que no se diga que tuve ventaja! Cuanda arranca ella de nuevo me pilla despitado contemplando las palomas, y claro ¡con carrerilla no vale!, para cuando me doy la vuelta me ha sacado una baldosa de ventaja. Afortunadamente ella no se ceba y deja que me recupere, parándose un momento en el escaparate de Vale, moda hombre y mujer, cosa que no entiendo porque es el mismo escaparate que hace 30 años, y se lo sabe de memoria. Sólo cambian los colores, por efecto del sol en la ropa.
Cuando llego a su lado inicia una radical diagonal hacia el que parece su destino final: El Florida, donde le esperan sus compas del pintxazo, su café, hirviendo corto de café quesinonoduermo, y un croissant. Eso sí, sacarina para no engordar.
Por supuesto, me saca cuatro cuerpos y un tubular, y yo derrengado con tanta tensión competitiva, decido hacer un alto en el camino, leyendo el Diario, el de Navarra, claro, el otro es para rojeras... En este tema retorna la competición, esta vez por cojer el ejemplar, y llegó y cojo uno abierto a la vez que otro de mi edad (la que me corresponde físicamente en este momento, no la real), unos 85 tacos. Destrozamos el periódico al tirar cada uno de un lado, pero me voy satisfecho ya que me quedo con la parte importante, las esquelas, porque si no te enteras de lo que pasa, chico, y la programación de la tele, que la teleserie está muy interesante aunque no pasa nada desde hace un mes. La otra parte, que se ha llevado mi contrincante, apenas tiene interés (lo de la calabaza de 300 kg. de Murchante pasa todos los años, gramo arriba, gramo abajo, y la parte de opinión, en fin, ¡que estamos en Navarra, joder! y esto sigue siendo el cortijo...). Un periódico interesante éste, y de gran valor para esta nuestra comunidad.
Y esta es la gran aventura de ayer de Rayo McQueen-más cerca que nunca de la jubilación...!!!
Os iré contando mis avances.
martes, 6 de septiembre de 2011
Un poco de humor mañanero.
Siguiendo los consejos de una amiga londinense, os recomiendo ir al enlace de "El mundo today" (http://www.elmundotoday.com/), para aseguraros un rato de buen humor, que falta le hace al cuerpo. Las noticias son falsas, pero total, para cómo están las de verdad, casi que me quedo con las de "El mundo today". Al menos éstas me hacen reir...
jueves, 1 de septiembre de 2011
Camino a la jubilación...
O así me siento yo...
Continuo semi tirado todavía y descubro con pánico que empiezo a pensar y sentir como un jubileta. Y tengo varios indicios de que he comenzado a ser uno de ellos.
En primer lugar, hoy tengo la sensación de que tengo una agenda apretada, y es que además del consabido paseo de no más de una hora que me recetó el médico, hoy tengo cita con el traumatólogo. Vamos un sin vivir. El día petado...
Después de desayunar, me vuelvo a la cama a leer un rato, y acabo durmiendome (los jubilados necesitamos dormir mucho a lo largo del día...). Después de afeitarme y ducharme, Lorena me deja en Iturrama para dar un paseo por la Vuelta del Castillo (uno de los jubilódromos principales de la ciudad). Todo decidido me arranco y llegó del tirón hasta el café Vienés de la Taconera (hasta aquí sin hacer uso de los bancos para descansar un rato, todo bien, machote). Allí, café, periódico, debajo del tilo, siento todo el sufrimiento del mundo... ¡que estrés! y algún pinchazo en la pierna pata de palo que se me ha quedado.
Inicio el retorno hacia Iturrama, y aquí está la señal que ilumina mi futuro. Cruzo el semáforo de la Avenida del Ejército (con 21 segundos en el cuenta atrás) y ... no consigo pasar de la mediana... ¡me quedo tirado como una colilla en el centro. Los 2 segundos que quedaban me resultan escasos para poder llegar al otro lado. Triste. Ahora sé lo que sienten.
Siguiente aviso. Encuentro un peregrino en la Vuelta, tirado en la hierba mojada. Así, sin más, me han entrado ganas de decirle: "pero chaval, que te vas a enfriar los riñones y eso es muy jodido...". Alucino conmigo mismo.
Más. De la Vuelta a la calle Abejeras, donde he quedado con Lorena, me cuesta 22 minutos de reloj... y eso caminando a toda pastilla!!!!
Y para disipar toda duda, casi me entran ganas de participar en una bronca entre un controlador de la zona azul y un multado, por supuesto para ponerme del lado del multado.
En fin, que os dejo que tengo que ir a ver una obra de aquí al lado, que hoy echan el hormigón y eso es muy importante, que ya no hay profesionales del tajo y los jubilados tenemos que controlar esas cosas...
Continuo semi tirado todavía y descubro con pánico que empiezo a pensar y sentir como un jubileta. Y tengo varios indicios de que he comenzado a ser uno de ellos.
En primer lugar, hoy tengo la sensación de que tengo una agenda apretada, y es que además del consabido paseo de no más de una hora que me recetó el médico, hoy tengo cita con el traumatólogo. Vamos un sin vivir. El día petado...
Después de desayunar, me vuelvo a la cama a leer un rato, y acabo durmiendome (los jubilados necesitamos dormir mucho a lo largo del día...). Después de afeitarme y ducharme, Lorena me deja en Iturrama para dar un paseo por la Vuelta del Castillo (uno de los jubilódromos principales de la ciudad). Todo decidido me arranco y llegó del tirón hasta el café Vienés de la Taconera (hasta aquí sin hacer uso de los bancos para descansar un rato, todo bien, machote). Allí, café, periódico, debajo del tilo, siento todo el sufrimiento del mundo... ¡que estrés! y algún pinchazo en la pierna pata de palo que se me ha quedado.
Inicio el retorno hacia Iturrama, y aquí está la señal que ilumina mi futuro. Cruzo el semáforo de la Avenida del Ejército (con 21 segundos en el cuenta atrás) y ... no consigo pasar de la mediana... ¡me quedo tirado como una colilla en el centro. Los 2 segundos que quedaban me resultan escasos para poder llegar al otro lado. Triste. Ahora sé lo que sienten.
Siguiente aviso. Encuentro un peregrino en la Vuelta, tirado en la hierba mojada. Así, sin más, me han entrado ganas de decirle: "pero chaval, que te vas a enfriar los riñones y eso es muy jodido...". Alucino conmigo mismo.
Más. De la Vuelta a la calle Abejeras, donde he quedado con Lorena, me cuesta 22 minutos de reloj... y eso caminando a toda pastilla!!!!
Y para disipar toda duda, casi me entran ganas de participar en una bronca entre un controlador de la zona azul y un multado, por supuesto para ponerme del lado del multado.
En fin, que os dejo que tengo que ir a ver una obra de aquí al lado, que hoy echan el hormigón y eso es muy importante, que ya no hay profesionales del tajo y los jubilados tenemos que controlar esas cosas...
martes, 30 de agosto de 2011
¿Nos quejamos lo suficiente?
Hola:
Os paso un par de enlaces, por si os interesa, que también dejo colgados en la parte de "Enlaces interesantes".
Uno es a http://www.actuable.es/, donde se puede "actuar" por muchas buenas causas, firmando por ellas. Que cada uno eliga la que o las que más le gusten. Es fácil y no supone mucho... tiempo.
La segunda es más política (todavía). Es http://www.yoavalo.org/, y en la misma página os podéis informar de la última versión del famoso "yo me lo guiso yo me lo como" o "este es mi cortijo" de los políticos de este país... En fin, que se puede avalar a los nuevos partidos que intentan hacerse un hueco en semejante mundo.
Gracias por actuar.
Os paso un par de enlaces, por si os interesa, que también dejo colgados en la parte de "Enlaces interesantes".
Uno es a http://www.actuable.es/, donde se puede "actuar" por muchas buenas causas, firmando por ellas. Que cada uno eliga la que o las que más le gusten. Es fácil y no supone mucho... tiempo.
La segunda es más política (todavía). Es http://www.yoavalo.org/, y en la misma página os podéis informar de la última versión del famoso "yo me lo guiso yo me lo como" o "este es mi cortijo" de los políticos de este país... En fin, que se puede avalar a los nuevos partidos que intentan hacerse un hueco en semejante mundo.
Gracias por actuar.
domingo, 28 de agosto de 2011
Recomendaciones literarias...
Buongiorno!!!!
Estar en el dique seco es lo que tiene, tiempo, sobre todo, y te permite disfrutar leyendo lo que cae en tus manos.
Pues bien, en estos días, entre los libros que han "caído", os recomiendo (ya sé que sobre gustos colores y todo eso...) alguno que me ha gustado especialmente, uno que tiene un tiempo ya, y otros más recientes.
El primero es "La elegancia del erizo", de Muriel Barbery, que yo diría que habla de "personas humanas", como se suele decir...
El segundo, "Los 14 de Iñaki", de nuestro cercano Jorge Nagore, para poner en valor lo que un grupo de gente fue capaz de hacer en las circunstancias desgraciadas que se dieron en el intento de rescate de Iñaki Ochoa de Olza.
Y por último el "Atrapados en el hielo" de Caroline Alexander, sobre la "aventurilla" que se cascaron Shackleton y compañía durante 2 añitos de nada atascados en los hielos del Polo Sur (refrescante lectura para verano...), y cómo escaparon de aqullo.
Aparte de estos han caído unos cuantos de lo que se llama "literatura de montaña" (el de "Los 14 de Iñaki" lo considero algo diferente a esto). Creo que Lorena se ha enganchado a este tipo de relatos, se los lee de corrido (yo soy de la teoría de que lee en diagonal como dice un colega de su mujer... porque si no sé cómo lo hace tan rápido), y en Muga ya la conocen por su biblioteca. Ella es la que me ha provisto de material estos días. De estos, "Tocando el vacío" de Joe Simpson es de poner los pelos de punta. Os paso el link en el que podéis ver el documental basado en el libro y la experiencia que vivió el tipo este: http://www.youtube.com/watch?v=x37ef4Ylskc&feature=related por si alguien prefiere el medio televisivo...
¡Que os aproveche la lectura!
Estar en el dique seco es lo que tiene, tiempo, sobre todo, y te permite disfrutar leyendo lo que cae en tus manos.
Pues bien, en estos días, entre los libros que han "caído", os recomiendo (ya sé que sobre gustos colores y todo eso...) alguno que me ha gustado especialmente, uno que tiene un tiempo ya, y otros más recientes.
El primero es "La elegancia del erizo", de Muriel Barbery, que yo diría que habla de "personas humanas", como se suele decir...
El segundo, "Los 14 de Iñaki", de nuestro cercano Jorge Nagore, para poner en valor lo que un grupo de gente fue capaz de hacer en las circunstancias desgraciadas que se dieron en el intento de rescate de Iñaki Ochoa de Olza.
Y por último el "Atrapados en el hielo" de Caroline Alexander, sobre la "aventurilla" que se cascaron Shackleton y compañía durante 2 añitos de nada atascados en los hielos del Polo Sur (refrescante lectura para verano...), y cómo escaparon de aqullo.
Aparte de estos han caído unos cuantos de lo que se llama "literatura de montaña" (el de "Los 14 de Iñaki" lo considero algo diferente a esto). Creo que Lorena se ha enganchado a este tipo de relatos, se los lee de corrido (yo soy de la teoría de que lee en diagonal como dice un colega de su mujer... porque si no sé cómo lo hace tan rápido), y en Muga ya la conocen por su biblioteca. Ella es la que me ha provisto de material estos días. De estos, "Tocando el vacío" de Joe Simpson es de poner los pelos de punta. Os paso el link en el que podéis ver el documental basado en el libro y la experiencia que vivió el tipo este: http://www.youtube.com/watch?v=x37ef4Ylskc&feature=related por si alguien prefiere el medio televisivo...
¡Que os aproveche la lectura!
jueves, 25 de agosto de 2011
El nuevo gurú del fútbol mundial...
miércoles, 24 de agosto de 2011
La tournée italiana. Parte III
Tranquilamente, relajados y con el colorcito que buenamente y como máximo permiten nuestros cutis, agarramos coche y volvemos a Italia, con Venecia como primer objetivo. Tampoco es cuestión de extenderse mucho en esta primera parada. Si no has oído o visto algo de Venecia, por favor, mándame un correo ya, me encantaría conocerte... a poder ser con foto, para poder enseñarla por ahí, claro, y poder dar fé del especimen más raro del planeta. En resumen, esto es como la peli de "Titanic", que todo el mundo sabe que al final se hunde...
Inevitable foto en la inevitable Piazza San Marcos.
Inevitable foto desde la inevitable Basílica de San Marcos hacia el canal...
Inevitable foto desde el inevitable puente (el de la Academia, en este caso) del inevitable gran canal...
Y hasta aquí lo inevitable. Aunque por mucho que Venecia sea inevitable, que este saturada de gente, que te vendan hasta el aire que respiras..., a pesar de todos los pesares, Venecia siempre tendrá algo, (por lo menos hasta que se hunda como el Titanic...), y no deja de maravillarte.
Pasamos a la siguiente parada: Forlí. ¿Y qué hay en Forlí? ¿Alguien ha oído hablar de Forlí? No lo busquéis en los catálogos de viajes del Corte Inglés... En Forlí lo que hay, o por lo menos lo que nosotros tenemos son: ¡¡¡¡AMIGOS!!!! Y muy buenos (sin entrar en escalas Ritcher o similares). Allí volvemos a encontrarnos con Cristina y Fabio, y sus hijas Erika y Sara. Con Marco y su mujer Emanuela. Nos reciben en su casa, y Erika, que tiene compromisos sociales, nos deslumbra toda preparada para salir (la conocí con unos pocos años, y verla ahora toda puesta y adolescente provoca cierta sensación de embobamiento...) Fabio, ¿cuando nos la enviarás de verdad para que tenga un novio de aquí y así poder atormentarte más todavía?
Nos llevan a cenar a las afueras de Forlí, y por supuesto, al estilo romagnolo, que básicamente es de maravilla y en cantidades industriales. Se rompen la cabeza en darnos a probar todo y más, de cosas que seguramente no te atreves a pedir (el riesgo siempre está ahí...) si no es con los "nativos" del lugar. Al final, y a pesar de las preocupaciones de Marco por nuestro disfrute (Marco, de verdad, conseguiste llegar al sobresaliente), la cena resulta un placer.
Solamente una anécdota, que no puede pasar desapercibida para alquien de los 70 como yo: No me resisto (en esto el vino de la Emilia-Romagna tiene algo de culpa...) a sacar con ellos un tema de máxima importancia: ¿cómo ven los italianos de verdad a un personaje de nuestra infancia como Marco? Marco, el del mono Amedio (¡qué güevos tuvo el que le puso el nombre!...), el que buscaba a su madre como un yonki la heroína. Y hete aquí la respuesta: ¿Qui? Sin noticias de los famosos dibujos de nuestra infancia culpables de la tristeza insalvable de toda una generación... No los conocían. Sí, según entendimos, el cuento original, pero ni rastro de los dibujos de la tele. Decepción, me evito el cantar la canciocilla grabada a sangre, fuego y pure de patatas en nuestra infancia (a lo mejor por eso odio el pure de patatas, por Marco y su p. mono...).
Fabio, Marco y Emanuela en el restaurante.
El otro lado de la mesa: Lorena, Cristina y Sara.
Llegado este momento, debo ceder un momento de gloria filosófica a mi amigo Fabio:
Breve la estancia en Forlí, nos dirigimos al siguiente punto en el mapa de la bota en el que tenemos un amigo al que hay que visitar: Peruggia, la Peruggia de Giulio!!! Sí, imagino que a estas alturas ya os habéis dado cuenta que nuestro viaje no sale en los folletos turísticos...
Peruggia, con Giulio, es un descubrimiento. Nos enseña los rincones de la parte viaje, nos cuenta historias, historias del siglo XII y de los años 80, de cuando los Papas corrían a la ciudad subterránea que todavía se conserva huyendo de alguna quema, y cuando el mismo corría ante los antidisturbios (la kale borroka versión centro italiana, con sus rojos y sus fachas sacudiéndose...). Vamos que la historia no ha cambiado mucho.
Giulio es todo un personaje. Nos presenta a su hermano Claudio, y nos lleva a comer al mejor restaurante de Peruggia, regentado por su amigo Franco: Il Paiolo. Y es que la comida en un restaurante puede ser mejor o peor (aquí, soberbia...), pero comer en lugar tan bonito (son los locales donde nació nada más y nada menos que la Peruggina, la empresa de bombones Baci, que seguramente conocereis, con Franco cocinando especialmente para nosotros (por supuesto, cosas que no habíamos probado nunca, con productos de la zona), y sentándose con nosotros de tertulia entre plato y plato, fué para nosotros uno de los momentos más agradables del viaje. Las historias, los chistes, un continuo gesticular, las risas contagiosas...
Giulio, Franco y yo mismo en una de las salas de "Il Paiolo".
Franco y Lorena a la entrada de "Il Paiolo".
Gracias Giulio, por la visita guiada y el buen rato que pasamos. Y también a tí, Franco, un lujo.
Una muestra del famoso "ingenio" italiano que no me resisto a incluir aquí.
Terminada la visita a Peruggia, y aunque en cualquier sitio habríamos deseado quedarnos más, nos desplazamos hasta Siena, camino de la Toscana.
Aquí, sin conocidos, pero con una ciudad por visitar que es una joya, volvimos al medievo sin apenas tiempo de aclimatación...
Vista de la catedral desde las terrazas de enfrente.
La plaza donde se celebra el Palio.
Dejamos Siena para cruzar la Toscana, con paradas en San Gimminiano, la ciudad de las torres, y Lucca, con su perfecta, completa y magníficamente conservada muralla, puesta ahora al servicio de la calidad de vida de sus habitantes.
Vista de las torres de San Gimminiano.
Toscana pura...
Y con esto y un montón de kilómetros de vuelta, se acabó lo que se daba de este viaje por Italia. Vimos mucho e hicimos bastante, pero ¡queda tanto por disfrutar allí!
Hasta la próxima...
Istria, sol y descanso...
Terminada la parte "montañera" del viaje, y antes de iniciar la tourné de visitas por ciudades y pueblitos italianos, nos decidimos a desviarnos un poco de la ruta Dolomitas - Venecia (apenas los separan 100 km.) y dirigirnos a Istria, la península croata situada frente a Venecia, con marcado pasado itálico. Un pequeño desvío hacia Triestre, pasar la frontera eslovena, apenas 30 km. de este último país, y llegamos a Croacia.
Una vez allí, nos alojamos en un pueblecito del interior (aunque a tan sólo 6 km. de la costa), llamado Bale, donde instalamos el campamento base para los siguientes días.
El pueblo es una cucada, en piedra con un centro realmente interesante, muy cuidado y con un ambiente que llama al relax por mucho que te resistas (que no fue el caso...). Gente simpática y dispuesta, caímos en un apartamento de "Kamene price", que tiene varios apartamentos encima del bar-restaurante-centro social que regentan, y que está invadido por un estilo jazz (de hecho ellos mismos organizan conciertos y demás...) que le da calidez al tema. El tipo que te atiende, un pintas, no es que fume cosas raras, es que es así, y en el ambiente que existe allí, no pega precisamente un tipo con corbata... Y amable y dispuesto, un rato es... aunque a su ritmo: "slowly", que es como pasa todo en este maravilloso rincón de Istria.
A distancia de las grandes aglomeraciones de las que tanto huímos (Rovigno, Pula, Porec, los grandes campings para turistas europeos que tanto se prodigan por allí...) Bale nos pareció un acierto con mayúsculas.
Desde allí nos movimos para conocer la zona (que Rovigno esté petado no quiere decir que se pueda pasar por alto). Un par de días en la península de Premantura, otro par por la costa más cercana a Bale, y las visitas a Pula, con sus restos romanos y la mencionada Rovigno, de la que es difícil sustraerse a sus encantos. Hay que estar allí en una puesta de sol, sentado en una roca sobre el mar, con las casas apretadas en la colina a tu espalda para, quizás, entenderlo. ¡Ése es un rato de los que merece la pena vivir!!!!
En la península de Premantura, parque natural situado en la punta sur de Istria.
Aclarar que si lo que se busca son playas de arena fina, largas y cómodas en cuanto a acceso, el sitio ideal no es Istria, ni casi Croacia en general, donde lo que hay es una costa de piedra, y éso, una piedra suficientemente plana es lo que hay que buscar, para disfrutar de sus aguas claras...
Atardecer en Rovigno.
Rovigno visto desde la pate norte.
Callejeando por Rovigno, te encuentras con salidas al mar directamente desde las calles estrechas o desde terrazas de las casas.
Atardecer en Rovigno en uno de los garitos que abundan, y que aprovechan cualquier centímetro de roca para dar cobijo a la clientela... ¡clientela que "sufre" la vida!!!!
lunes, 22 de agosto de 2011
Italia: Dolomitas, ciudades y más...
Buenas.
Cómo suelen salir las grandes fiestas, sin planificar mucho y con un par de cosas organizadas, Lorena y yo nos decidimos por "escapar" (palabra muy utilizada entre los pamploneses en estas fechas... huir no se queda atras) a Italia, intentando combinar, en un viaje las montañas de los Alpes Dolomitas, las playas de la costa Istria y por supuesto, la ración necesaria de ciudades, pueblos y lugares que con tanta abundancia ofrecen los parientes lejanos de la bota...
Nos lanzamos el mismo 6 de julio, mientras otros muchos se entregaban a otros placeres, a devorar kilómetros que nos llevaran hasta el primer destino de lo que habíamos decidido apenas 7 días antes: Dolomitas. El objetivo, el Val di Fassa, donde pasaríamos los próximos días antes de movernos hacia la zona de Lavaredo, para visitar las Tre Zime di Lavaredo, el lago Misurina, Cortina...
Aquí podréis ver una pequeña muestra de esta parte del viaje. Buon apettito
Las primeras impresiones de un paraíso vertical...
Ciampedie, donde nos dejó el telecabina. A partir de este punto empezamos la travesía de la Feide o delle Pecore, hasta el paso de la Zigodale.
Edelweiss en el viale de la Feide, antes de llegar a la zona de ascensión a la Zigodale (2.550 m.).
Al otro lado de la Zigodale, ya en el val di Vaoilet, en la senda que nos llevará al refugio de Vaiolet (2.2243 m.), y a continuación hasta el refugio Passo Principe (2.599 m.)
Refugio Passo Principe, donde nos dimos la vuelta para descender en parte por el mismo camino, hasta el Vaiolet, y luego ya por el fondo del valle hasta Pian Pecei.
Foto de cima del Piz Boé de 3.152 m. En realidad no pasa de ser un paseo en altura, ya que un teleférico que se coje en el paso Pordoi, te deja a 2.950 m. Nosotros alargamos la excursión con una pequeña travesía para llegar hasta el Pordoi sin coche, y luego por el macizo del Sella, donde se encuentra el Piz Boe, enlazando los refugios Sas Pordoi, Forcella di Pordoi, Piz Boe, y refugio Boe para volver hacia el teleférico.
Desde la zona de Val di Fassa, nos trasladamos hacia la zona de Lavaredo, y en concreto, tras pasar Cortina D'Ampezzo (en la que nos detuvimos ante las advertencias que nos había hecho la gente...), Dobbiaco, Sesto y Moso, dejamos el coche en el parking que existe junto al Hotel Dolomitenhoff. Estamos a un tiro de piedra de la frontera austríaca (12 km.), se habla más alemán casi que italiano, y la historia pesa...
A pesar de todo esto (lo de ser más austriacos que italianos y demás), reseñar un detalle que nos hizo sentirnos como en casa: Cuando volvimos de la travesía por la zona de Lavaredo, y tuvimos que pagar la estancia del coche en el famoso parking, el muy centroeuropeo guarda nos ofreció la posibilidad de un descuento sustancioso en la tarifa pagando en efectivo y él nos subía manualmente la barrera sin necesidad de introducir tickets ni formalismos ni controles... Otras cosas sería, pero desde luego, ojo clínico tenía, porque aceptamos, por supuesto, cucada de ojo de por medio al puro estilo bucanero... Un bonito ejemplo de cómo la globalización hace que sanas y bonitas tradiciones se expandan allende nuestras fronteras!!!!
A lo nuestro. Tras dejar el coche en susodicho parking, nos echamos la mochila a la chepa con el objetivo de llegar hasta el Refugio Locatelli, donde dormiríamos y poder cotemplar las moles que componen las Tres Cimas de Lavaredo.
Nada más la subida, hasta allí, merece la pena por las vistas que disfrutas, pero cuando te acercas y puedes ver las Tres Cimas, es inevitable quedarte con la boca abierta. La siguiente foto es tomada desde el Refugio Locatelli (2.405 m.)
Como era mediodía cuando llegamos y la tarde no parecía que se iba a complicar meteorológicamente hablando, dejamos peso en el refugio e iniciamos la travesía circular que discurre alrededor de las Tres Cimas, dirigiéndonos primero hacia la Forcella de Lavaredo, bajar hasta el refugio Auronzo (adonde llegan las masas en coche o autobús como forma más cómoda para disfrutar de las vistas), subir al Col di Medo y volver la refugio Locatelli por la parte de las Tres Cimas.
Foto tomada instantes después de superar el Col di Medo, ya de retorno al Locatelli.
Al día siguiente volvíamos hacia el coche, pero decidimos hacerlo por una ruta diferente, que nos permitiera hacer una travesía circular, visitando el refugio Pian di Cengia (2.528 m.), ascender la Crode Fiscaline (2.675 m.) y descender por la vía del refugio Comici hasta el Hotel Dolomitenhoff.
Es en este trayecto dónde pudimos alucinar con los restos de las trincheras de la Primera Guerra Mundial, los refugios, tuneles excavados y demás, que se conservan. Incluída alguna vía ferrata que probamos. Pensar que según cuentan, allí murieron más de 15.000 personas, víctimas del frío, el hambre y las avalanchas, sin pegar un tiro, da que pensar sobre la estupidez del género humano. Toda la zona es un museo de la Gran Guerra, como la llaman, y gran parte de ese museo, tiene una altitud superior a los 2.000 metros y un paisaje de ensueño (para hacer turismo, no la p. guerra...)
Trinchera de la Primera Guerra Mundial a unos 2.400 metros...!!!!
Cima de la Crode Fiscaline, con la Croda dei Toni detras de Lore.
Una vez llegados al coche, nuestro objetivo siguiente fue el Lago Misurina, donde estuvimos un par de días disfrutando de este sitio "cuento de hadas" al más puro estilo Heidi..
Uno de ellos aprovechamos para patear el Sentiero Bonacossa, que parte casi desde el mismo lago hasta el Refugio Fonda Savio y descender desde allí por otro camino hasta el mismo Misurina, y aprovechando para recorrer algunas ferratas sencillas que hicieron del camino algo con un puntito más...
Vista del lago Misurina desde la zona de Miralago.
Cómo suelen salir las grandes fiestas, sin planificar mucho y con un par de cosas organizadas, Lorena y yo nos decidimos por "escapar" (palabra muy utilizada entre los pamploneses en estas fechas... huir no se queda atras) a Italia, intentando combinar, en un viaje las montañas de los Alpes Dolomitas, las playas de la costa Istria y por supuesto, la ración necesaria de ciudades, pueblos y lugares que con tanta abundancia ofrecen los parientes lejanos de la bota...
Nos lanzamos el mismo 6 de julio, mientras otros muchos se entregaban a otros placeres, a devorar kilómetros que nos llevaran hasta el primer destino de lo que habíamos decidido apenas 7 días antes: Dolomitas. El objetivo, el Val di Fassa, donde pasaríamos los próximos días antes de movernos hacia la zona de Lavaredo, para visitar las Tre Zime di Lavaredo, el lago Misurina, Cortina...
Aquí podréis ver una pequeña muestra de esta parte del viaje. Buon apettito
Las primeras impresiones de un paraíso vertical...
Ciampedie, donde nos dejó el telecabina. A partir de este punto empezamos la travesía de la Feide o delle Pecore, hasta el paso de la Zigodale.
Edelweiss en el viale de la Feide, antes de llegar a la zona de ascensión a la Zigodale (2.550 m.).
Al otro lado de la Zigodale, ya en el val di Vaoilet, en la senda que nos llevará al refugio de Vaiolet (2.2243 m.), y a continuación hasta el refugio Passo Principe (2.599 m.)
Refugio Passo Principe, donde nos dimos la vuelta para descender en parte por el mismo camino, hasta el Vaiolet, y luego ya por el fondo del valle hasta Pian Pecei.
Foto de cima del Piz Boé de 3.152 m. En realidad no pasa de ser un paseo en altura, ya que un teleférico que se coje en el paso Pordoi, te deja a 2.950 m. Nosotros alargamos la excursión con una pequeña travesía para llegar hasta el Pordoi sin coche, y luego por el macizo del Sella, donde se encuentra el Piz Boe, enlazando los refugios Sas Pordoi, Forcella di Pordoi, Piz Boe, y refugio Boe para volver hacia el teleférico.
Desde la zona de Val di Fassa, nos trasladamos hacia la zona de Lavaredo, y en concreto, tras pasar Cortina D'Ampezzo (en la que nos detuvimos ante las advertencias que nos había hecho la gente...), Dobbiaco, Sesto y Moso, dejamos el coche en el parking que existe junto al Hotel Dolomitenhoff. Estamos a un tiro de piedra de la frontera austríaca (12 km.), se habla más alemán casi que italiano, y la historia pesa...
A pesar de todo esto (lo de ser más austriacos que italianos y demás), reseñar un detalle que nos hizo sentirnos como en casa: Cuando volvimos de la travesía por la zona de Lavaredo, y tuvimos que pagar la estancia del coche en el famoso parking, el muy centroeuropeo guarda nos ofreció la posibilidad de un descuento sustancioso en la tarifa pagando en efectivo y él nos subía manualmente la barrera sin necesidad de introducir tickets ni formalismos ni controles... Otras cosas sería, pero desde luego, ojo clínico tenía, porque aceptamos, por supuesto, cucada de ojo de por medio al puro estilo bucanero... Un bonito ejemplo de cómo la globalización hace que sanas y bonitas tradiciones se expandan allende nuestras fronteras!!!!
A lo nuestro. Tras dejar el coche en susodicho parking, nos echamos la mochila a la chepa con el objetivo de llegar hasta el Refugio Locatelli, donde dormiríamos y poder cotemplar las moles que componen las Tres Cimas de Lavaredo.
Nada más la subida, hasta allí, merece la pena por las vistas que disfrutas, pero cuando te acercas y puedes ver las Tres Cimas, es inevitable quedarte con la boca abierta. La siguiente foto es tomada desde el Refugio Locatelli (2.405 m.)
Como era mediodía cuando llegamos y la tarde no parecía que se iba a complicar meteorológicamente hablando, dejamos peso en el refugio e iniciamos la travesía circular que discurre alrededor de las Tres Cimas, dirigiéndonos primero hacia la Forcella de Lavaredo, bajar hasta el refugio Auronzo (adonde llegan las masas en coche o autobús como forma más cómoda para disfrutar de las vistas), subir al Col di Medo y volver la refugio Locatelli por la parte de las Tres Cimas.
Foto tomada instantes después de superar el Col di Medo, ya de retorno al Locatelli.
Al día siguiente volvíamos hacia el coche, pero decidimos hacerlo por una ruta diferente, que nos permitiera hacer una travesía circular, visitando el refugio Pian di Cengia (2.528 m.), ascender la Crode Fiscaline (2.675 m.) y descender por la vía del refugio Comici hasta el Hotel Dolomitenhoff.
Es en este trayecto dónde pudimos alucinar con los restos de las trincheras de la Primera Guerra Mundial, los refugios, tuneles excavados y demás, que se conservan. Incluída alguna vía ferrata que probamos. Pensar que según cuentan, allí murieron más de 15.000 personas, víctimas del frío, el hambre y las avalanchas, sin pegar un tiro, da que pensar sobre la estupidez del género humano. Toda la zona es un museo de la Gran Guerra, como la llaman, y gran parte de ese museo, tiene una altitud superior a los 2.000 metros y un paisaje de ensueño (para hacer turismo, no la p. guerra...)
Trinchera de la Primera Guerra Mundial a unos 2.400 metros...!!!!
Cima de la Crode Fiscaline, con la Croda dei Toni detras de Lore.
Una vez llegados al coche, nuestro objetivo siguiente fue el Lago Misurina, donde estuvimos un par de días disfrutando de este sitio "cuento de hadas" al más puro estilo Heidi..
Uno de ellos aprovechamos para patear el Sentiero Bonacossa, que parte casi desde el mismo lago hasta el Refugio Fonda Savio y descender desde allí por otro camino hasta el mismo Misurina, y aprovechando para recorrer algunas ferratas sencillas que hicieron del camino algo con un puntito más...
Vista del lago Misurina desde la zona de Miralago.
Una de las ferratas del sendero Bonacossa, en la Forcella del Diavolo (ocurrente el tío que pone los nombres ¿eh?) camino del Refugio Fonda Savio a 2.367 m.
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